Sabemos que la psicología es
una ciencia que sirve mucho de apoyo para diferentes áreas, pero en especial
quisiera hacer hincapié en la psicología organizacional, es decir, la rama de
la psicología que se enfoca en administrar el quehacer de los seres humanos, en
palabras de F. Zepeda (1999) esta se define como la rama de la
psicología que se dedica al estudio de los fenómenos psicológicos individuales
al interior de las organizaciones, y a través de las formas en que los procesos
organizacionales ejercen su impacto en las personas. Quedándonos claro el
concepto de la psicología organizacional quisiera hacer referencia al que pasa
cuando algunas organizaciones la implementaran y la importancia de la empatía
en este medio laboral. Algunas organizaciones tienen una idea equivocada de
cómo deberían de funcionar y entorno a quien y a que girar. Llamaremos a estas
compañías “capitalistas”, pues solo piensan en ellos mismo (jefes), sin
ponerles tanta atención a sus empleados o a las necesidades de sus clientes.
Como menciona F. Zepeda
(1999) “la empresa es para el hombre y no el hombre para la
empresa”, ¿que nos quiere decir esto?, puesto que una empresa no funciona sin
personal, tenemos que enfocarnos en ellos y asegurarnos que estos estén en la
mejor disposición para que nuestra organización fluya al cien, digamos que es
una perspectiva diferente a la normalmente empleada, esto no quiere decir que
los empleados tengan toda la atención y se deje de lado la productividad
laboral por su comodidad, es decir, la relación que existe o debería existir
entre la organización y los miembros de esta es recíproca. Eso es lo que hace
la psicología organizacional, preocuparse por el bienestar de las personas en
el medio laboral para su mayor desempeño y mejor productividad pero, ¿existen
organizaciones que cuiden los intereses de los trabajadores? ¡Claro!, estas
organizaciones se hacen llamar sindicatos, el problema (desde mi
perspectiva) está en que los sindicatos algunas veces defienden
equivocadamente los intereses de sus afiliados. Podemos decir que estas
organizaciones emplean la “empatía” en común de sus miembros para su beneficio,
podemos así, según nos dice la real academia española, definir al sindicato
como una asociación de trabajadores para la defensa y promoción de sus
intereses. Los sindicatos usan la empatía como medio de unión de sus afiliados
para resolver cualquier discrepancia o repercusión indistinta a sus intereses
previamente establecidos. Ahora, ¿qué pasa cuando el sindicato realiza bien su
función y defiende los intereses del empleado? Pues a los trabajadores no les
queda más que realizar bien su labor, y al hacerla, hacerla bien. Esta vez
entra en el juego lo que llamamos calidad total, esto es garantizar un producto
o servicio de calidad, a veces cuando requerimos los servicios de alguna
empresa y para ello asistimos a alguna de sus sucursales nos quedamos, ya sea
con una buena o mala impresión, digamos, vamos a comprar ropa y al llegar a la
tienda los empleados ni te voltean a ver, si te atienden lo hacen de mal humor,
no te brindan su ayuda, a veces ni saben si cuentan con el producto/servicio
que necesitamos, etc., o bien, todo lo contrario, para que nos quede más claro,
algunas veces al asistir a alguna organización no se nos brinda la ayuda
adecuada según sea el caso, ¿Qué deben de hacer los líderes de dichas compañías
ante estas situaciones? Ellos deben mejorar la capacitación de sus empleados,
deben hacerles saber que es el cliente el verdadero jefe, sin ellos la
organización no existiría, son una parte muy fundamental. Los empleados deben
saber ser empáticos con la gente con la que trabajan y a los que sirven
(clientes), para que así fluya mejor la integridad y productividad de la
empresa, es muy frecuente escuchar decir a la gente “no regresaremos aquí
(cualquier organización) pues ni atienden bien” o “los empleados de aquí son
muy malhumorados”. Las compañías deben buscar que sus clientes se lleven un
“buen sabor de boca”. Los empresarios deben tomar muy en cuenta la capacitación
de su personal, ya que estos son los que representan a la organización, también
deben saber que sin una buena sintonía al interior de la empresa esta no fluirá
de manera correcta externamente. Para lograr una mejor calidad es necesario
realizar cambios, ya que estos vendrán con cosas positivas y
negativas, el punto es que si no nos arriesgamos al cambio nos perderemos de
muchas oportunidades, y lo que a nosotros nos interesa es sobresalir y no
estancarnos. Debemos comprender también que algunas personas no están listas
para dicha transición, y es que a todos no asustan los cambios, debemos tratar
de comprenderlos e incitarlos al progreso. Entonces, si en nuestra empresa
tenemos gente dispuesta al cambio, reciproca, entusiasta, empática, y con un
muy buen potencial y además produciendo al cien, ¿cuál es la recompensa
monetaria que deberían recibir?, específicamente la ley nos señala que el
salario mínimo es la cantidad menor que debe recibir en efectivo el trabajador
por los servicios prestados en una jornada de trabajo (artículo 90 de la ley
federal del trabajo). Además de prestar atención a lo legalmente establecido,
los líderes de las compañías también deben tomar en cuenta las necesidades
económicas de sus empleados (ser empáticos), puesto que a veces a estos últimos
se les realizan “explotaciones” de la manera peor remunerada. Hay personas que
regalan su trabajo, también hay personas que abusan de otras para beneficio
propio, pero lo que es verdad aquí, es que debe remunerarse de la manera
correcta y justa a los miembros de una compañía, ni más ni menos, simplemente
lo que se merecen según establezca la ley y la organización a la que
pertenecen. Entonces, recapitulando todo lo antes mencionado, ya
sabemos que existe una rama de la psicología que se centra en el medio
industrial, y también que la empatía tiene mucho que aportar a este medio. No
nos queda más que ponerlo en práctica y ver como nuestra tiendita de la esquina
(ejemplo) se transforma en una macroempresa.
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